Votante de Kast: tus ídolos te detestan.

Hace muchos años, cuando internet comenzaba a establecerse en Chile a mediados y fines de los 90, los foros eran una instancia para comunicarse bastante popular. Y yo siempre me encargaba de encender el debate con inquietudes polémicas: ¿cómo es posible ser metalero y pinochetista?, ¿hay algo más incoherente que ser de extrema derecha y que te guste el metal?, ¿qué sentido tiene defender a la derecha si te apasiona el metal?... preguntas que eran respondidas de la manera polarizada esperable: o me insultaban o me aplaudían. Y es que la música parece ser capaz de separarse de su lírica, como un ilusionista que hace posible lo imposible: disfrutar una parte de ella y convivir con otra parte que no se disfruta. 

Si algo me enseñó el rock y el metal desde mi más temprana edad es que por naturaleza es contestatario, revolucionario, catártico y por supuesto contrario al statu quo, con principios de justicia y crítica potentes, muy comúnmente asociado a la izquierda, y si no, a la anarquía, o por lo menos al humanismo o a lo que podría llamarse socialismo. Por supuesto que hay de todo en este mundo y no me extrañaría que algunos mencionen el movimiento NS (nacionalsocialista) de black metal: único ejemplo que conozco de música "rock"/"metal" de extrema derecha. Sin embargo, el resto apunta más bien al otro lado. Incluso con temáticas de fantasía -sean dragones y espadas, o bombas atómicas, zombies y demonios- los principios, mensajes y valores que entregan son reflexiones del tipo "1984" de Orwell, o de novelas de ficción en mundos sedientos de justicia, con aventuras en busca de la libertad de los pueblos... nada que suene a fascismo. ¿O sí? Claro: y si está presente, se lo combate. Me resuenan sagas literarias y fílmicas como Star Wars, El Señor de los Anillos, Juego de Tronos, La Granja de los Animales y hasta Pollitos en Fuga...

"Violent Revolution" de los alemanes Kreator

Claro, tenemos una brecha idiomática en el caso de la audiencia de habla hispana con los proyectos musicales en inglés, pero disfrutar de la música de Los Prisioneros con Jorge González haciendo poesía contracultural siendo de derecha no se entiende mucho... pero se ve, bastante, y en la práctica no es algo que sea de extrañar. Así como nadie, o muy pocos, podrían decirse a favor del fascismo, el fascismo encuentra el modo de instalarse. No lo votan, pero se toma la realidad. Lo mismo con el racionalismo que nos hace cuestionar que una persona de derecha gaste dinero (y mucho) por ver un show de Roger Waters, un ícono de la izquierda más pesada, activista de carácter fuerte y leyenda viviente. Pero ahí está. No hace mucho, tras la muerte del padre del metal, Ozzy Osbourne (simpatizante del gobierno de George Bush y sionista declarado), Waters no tardó en criticarlo públicamente por sus constantes "payasadas" durante su carrera, tildándolo de "irrelevante". Y es curioso también que Ozzy, siendo uno de los fundadores del estilo, haya sido en la práctica un simpatizante de la derecha política, sobre todo en su etapa más adulta. Sin embargo, nunca fue algo que haya plasmado en su música: al contrario, su contenido lírico siempre se alineó a lo que describo más arriba. 

El otro día vino NAPALM DEATH a Chile, fundadores del grindcore británico, conocidos por su postura anti-fascista, y dedicaron una canción a los detenidos desaparecidos del régimen de Pinochet e hicieron un llamado a no votar por la extrema derecha. Sin embargo, sabemos que muchos de los presentes en ese show votarán por la extrema derecha mañana domingo en las urnas. Algo que deja a lo menos un dejo de confusión en esto de la música. 

Cover de Napalm Death de la canción de Dead Kennedys "Nazi Punks Fuck Off". Ya la banda estadounidense criticaba a los "punks nazis" a principios de los 80.

Yo sigo preguntándome lo que preguntaba en tono provocador hace 28 años en foros de internet. Y honestamente, no comprendo que alguien de derecha (y mucho menos de extrema derecha) sea seguidor y consumidor de música rock y metal. No me cuadra. Tal como no le cuadra a mucha gente que el "comunismo" del partido comunista chileno poco y nada tiene de comunista. Mientras que por el otro lado, tenemos una verdadera receta para el fascismo, con populismo extremo, promesas irrealizables, y posturas que podrían terminar en el terrorismo de facto de Estados Unidos, con policías encapuchados secuestrando personas, encarcelando y enviando a campos de concentración a inocentes, y haciendo noticia a diario con estupideces protagonizadas por su presidente, como lo hace el otro en Venezuela a través de su canal de televisión, balbuceando el peor inglés que se haya oído, o la versión sudaca de ambos en Argentina, reprimiendo adultos mayores y cantando canciones de bandas que lo desprecian en arenas como un "rockstar". 

"REFUSE/RESIST" de los brasileños Sepultura.

Puede que lo que lleve a los simpatizantes de derecha a escuchar metal es lo mismo que lleve a familias, centros comerciales e incluso colegios y jardines infantiles a poner reggeton o trap (o la música de moda del momento) con letras explícitas sobre sexo, delincuencia y narcotráfico en espacios con niños... claro, lo que importa es la música, el ritmo, la melodía pregnante, el estímulo sonoro y ya. La moda. La tendencia. El resto no tiene importancia. Parecieran no entenderlo, pero tampoco les preocupa

Y es por lo mismo que en los ochenta Los Prisioneros lograron cautivar a los sectores con poder adquisitivo, consiguiendo alianzas con sellos multinacionales por su rentabilidad. Da para pensar. Cantarle a los ricos en sus caras lo nefastos que son, y que los mismos te aplaudan y te paguen. 

"Por qué los ricos?" de Los Prisioneros

La música es un misterio.

Lo cierto es que ninguna figura del rock o el metal ha dado siquiera un atisbo de apoyo a Kast; y me quedo con eso. El 14 de diciembre votaré otra vez contra todo lo que los grandes del rock y el metal nos inculcaron combatir, y haré respetar el origen de ese canto ahogado, distorsionado y desgastado de quien ya gritó demasiado. Voto por el punk, por el rock y por el metal. Y quien no se apropie de esa cultura en términos políticos, es porque no ha leído ni traducido las letras de sus bandas favoritas, o porque no las entiende, o porque no le interesan... ya lo he dicho en muchas ocasiones:

Votante de Kast: tus ídolos te detestan. 

Comentarios

  1. Hola Pedro, muchas gracias por tu feedback. Me parece que este escrito dejó claro que la contradicción es parte de la realidad, y que -en lo personal- es el discurso contestatario el que me hace darle sentido al rock y al metal. Tal vez por lo mismo nunca me gustó Kiss ni ninguna banda de rock del tipo plástica-vacía. Por último: yo escribo desde 1997 en Internet, con o sin redes sociales, y es el punk en su estado más crudo el que me representa. Más que de izquierda, mi esencia es sobre todo anarquista. Y claro que entiendo que haya punks nazis, tal como los Dead Kennedys hicieron ver en su tema del 83 "Nazi punk fuck off". Me pareció importante plasmar esta reflexión provocativa, reviviendo el espíritu de esa esencia punk que mostraba escribiendo en los foros de fines de los 90. Un saludo grande.

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